“Decir adiós nunca es fácil. Termina una etapa que arrancó llena de ilusión en febrero y que me ha permitido descubrir un país, una ciudad, un fútbol… y que me deja muchas experiencias nuevas y, sobre todo, muchos amigos”
“Por siempre me sentiré orgulloso de haber llevado el brazalete de capitán de Rayados, de haber liderado al equipo en el primer Mundial de Clubes”
“Lo he dejado todo en la cancha y fuera de ella para poder dar mi mejor rendimiento. 34 partidos, más de 3.000 minutos, 8 goles y tantas emociones que no se pueden describir en cifras.”
Siempre recordaré con nostalgia esta etapa de mi carrera y siempre diré con orgullo “¡Arriba el Monterrey!”




